José Eduardo Vidaurri Aréchiga

Cronista municipal de Guanajuato

A cien años

En esta ocasión destacaremos algunos acontecimientos ocurridos hace 100 años, efemérides que nos ayudarán a comprender mejor cómo era la vida hace un siglo, qué problemas enfrentaba la sociedad de aquella época y qué acontecimientos marcaron el año 1922. Recordemos que nuestra patria estaba confrontada, desde 1910, en una revolución civil que emergió demandando mejores condiciones de vida, mayor justicia social y más democracia, esa fue la última gran guerra que hemos padecido los mexicanos y que nos legó un nuevo orden constitucional.

Hacia 1920 los enfrentamientos de la revolución mexicana habían disminuido en su intensidad, las luchas por el poder entre los grupos revolucionarios en ese periodo comenzaron a resolverse a través de la conformación de instituciones político gubernamentales que se ocuparían de atender por ámbitos los problemas de la nación.

Se trató de un proceso de corporativización que integró a campesinos, obreros y a los integrantes del sector popular a organizaciones que canalizaron institucionalmente los reclamos sociales ayudando así a la construcción de una estabilidad política. Luego del asesinato de Venustiano Carranza triunfó en elecciones Álvaro Obregón que logró detentar con firmeza el poder.

Álvaro Obregón. Imagen tomada de internet.

Obregón, a través de una serie de concesiones, consiguió pacificar gran parte del país, también fue durante su gestión que se comenzó la reconstrucción de la economía nacional en un contexto internacional favorable. Destacaron en su gobierno la renegociación de la deuda pública y el comienzo del reparto agrario además de la notable reducción del ejército. Un aspecto negativo fue la firma de los Tratados de Bucareli que otorgaron grandes beneficios a las compañías petroleras estadounidenses.

El gobernador del Estado de Guanajuato era el ingeniero Antonio Madrazo quien conducía a la entidad en una buena relación con el gobierno federal. En materia de seguridad interior se mantenían vigilados de forma permanente los caminos de Guanajuato, aunque no faltaban de pronto los sobresaltos generados por algún rebelde como Francisco Cárdenas que se levantó en Acámbaro, o Maximiliano Ornelas que se rebeló en San Francisco del Rincón, ninguno con consecuencias de importancia.

Era aquella una época complicada en la que se buscaba también consolidar la libertad y el fortalecimiento de los municipios.

Antonio Madrazo. Gobernador de Guanajuato.

Fotografía: Mediateca del I.N.A.H.

Para 1922 se había logrado reducir notablemente el número de contagios de la influenza española. Se presentaron algunos brotes de viruela que también fueron oportunamente controlados con un programa de vacunación que abarcó todo el territorio estatal. La tosferina y el paludismo se hacían presentes en algunas poblaciones.

En otro ámbito y considerando la importancia de promover y dar a conocer las bellezas de la entidad a la comunidad nacional e internacional se comisionó al profesor Fulgencio Vargas para que realizara una investigación con datos geográficos e históricos para que complementados con imágenes se publicara en inglés y en español y sería remitido a la National Geographic Association de Washington. Sin duda, un importante paso en materia de promoción turística de la entidad.   

Pero ¿qué ocurrió en la capital del estado, nuestra hermosa ciudad de Guanajuato?

Las condiciones de Guanajuato no eran muy diferentes de lo que ocurría a nivel nacional y estatal. Había muy poca infraestructura y una terrible crisis económica, la nación el estado y la ciudad estaban en bancarrota.

La ciudad todavía lloraba a los cientos de muertos por consecuencia de la terrible “influenza española” además de que la falta de agua derivada de las prolongadas sequías y la escasez de alimentos hacía más difícil la vida. Guanajuato era un lugar triste y moribundo.

Aurelio de Alba publicó, en enero de 1923, en la revista La Falange que dirigían Jaime Torres Bodet y Bernardo Ortiz de Montellano una narración denominada “Guanajuato” en donde se describe la triste circunstancia de nuestra ciudad en aquella época.

Refiere una parte de la narración:

Sólo los viejos conocen la historia de la ciudad. Los muchachos lamentan solamente la miseria actual sin importarles el fastuoso pasado. Y cuando escuchaís la maravillosa historia; sentís una gran piedad que os moja las pupilas… Pensad que los mineros al comenzar los trabajos de una mina humedecían las perforaciones para los barrenos con botellas de perfume que derramaban sobre la roca misma para reblandecerla y que cuando se construyó el templo de la Compañía, llevaban la cal y la argamasa en saquillos de raso. Pensad que la Virgen patrona venerada en la Parroquia existe desde antes de la dominación arábiga y que durante los siete siglos que dominó el Islam en España permaneció escondida para defenderla de los atropellos de los infieles, hasta que, expulsados los moros el monarca la donó al Real de Santa Fe de Guanajuato, en premio tal vez de los millones que producía a la Corona. Pensad en la boda de la hija de un rico minero, que cuando casó, el padre cubrió con barras de plata desde el atrio hasta el altar mayor para que pasaran los desposados. Es la única ciudad donde han ocurrido estas cosas, que ciertas o no, constituyen la tradición romántica de la ciudad”

“Así en todo. Vivió la vida de los grandes señores, una vida fastuosa y llena de poderío; de sus minas, principalmente la Valenciana, salieron las tres quintas partes de plata que circulan en el Planeta y que por Acapulco iba en las “Naos” españolas hasta Manila y China para surtir los mercados asiáticos, y por Veracruz en las flotas hasta Italia y Flandes para pagar los tercios de Felipe II, y cuando después de soñar esas cosas maravillosas y excelsas, volvéis los ojos a la realidad y oís como vuestras pisadas resuenan a lo lejos como si estuvierais en un cementerio y contempláis como se desmoronan en ruinas y polvo las antiguas haciendas de beneficio antes tan pródigas, sentís que una piedad florece místicamente en el espíritu y deseáis ser un mago que por artes de magia volviera a la ciudad que agoniza a su antiguo poderío”

Hasta aquí el fragmento de la narración. Veamos ahora cómo inició aquel año de 1922…

El 1 de enero de 1922 tomó posesión el nuevo Ayuntamiento que fue presidido por el señor Jesús Ojeda, mientras que como regidores fueron electos el Dr. Francisco Aranza, el Ing. Ignacio López, Eduardo Cruces, José Guerrero Salas, Gregorio Martínez, Ricardo Ramírez, Agustín Aguado, el profesor Estanislao Barrón, Joaquín Rivera, Donaciano Espinoza, José María Manrique, Francisco Medrano y Macario González. El objetivo principal era comenzar la recuperación de la economía de la ciudad.

En ese mismo enero se despidió de Guanajuato el presbítero José de Jesús Manríquez y Zárate, cura que había sido de la ciudad desde 1911. Su salida derivó del nombramiento, que en 1922, el Papa Pío XI le dio como Obispo de la recién creada diócesis de Huejutla donde fundó la primera escuela normal de las huastecas.

Presbítero Jesús Manríquez y Zárate.

Fototeca del I.N.A.H.

Los cursos ofrecidos en el Colegio del Estado, institución precedente de nuestra querida Universidad de Guanajuato, lograron la inscripción de 237 alumnos que se distribuyeron de la siguiente manera: 144 en estudios superiores de preparatoria, 44 en la carrera mercantil, 7 en la carrera de profesor de instrucción primaria, en abogacía 20, en ingeniería 11 y en enfermería y obstetricia 11.

El empresario Adolfo Martínez Carrillo rentaba ocasionalmente el Teatro Principal para la proyección de películas que divertían a los guanajuatenses, pero una desgracia ocurrió el 24 de enero de 1921 durante la proyección de la película “Elmo el poderoso” el recinto comenzó a arder alrededor de las 18:15 hrs. El viejo corral de comedias que funcionaba desde 1788 se había perdido, fue hasta 1955 que se logró su restauración.  

Pero el señor Adolfo Martínez ya había adquirido unos terrenos en la calle Juárez donde proyectó construir una nueva sala de exhibición.  Los planos del nuevo cine fueron revisados y aprobados por don Ponciano Aguilar que era director en Jefe de las Obras Públicas, quien determinó que el proyecto garantizaba la seguridad y estableció que se haría una inspección mensual del recinto para verificar las condiciones del mismo.

Cine Reforma de Guanajuato. Imagen de Archivo.

Así el 29 de enero de 1922 se estrenó el Teatro Cine Reforma con la proyección de la película “Carmen”. ¿Cuál versión de Carmen? Desconozco el dato formal pero pudo haber sido la versión de 1918, un drama en 6 actos basado en la novela de Prosper Merrimé que es considerada una joya perdida de la cinematografía alemana y que fue reconstruida años después, o quizá fue la versión estadounidense de 1915.

Imagen ilustrativa.

También, en ese 1922, se celebraron conciertos memorables en el gran Teatro Juárez, como el ofrecido por la soprano Carmen García Cornejo que había recibido los más grandes halagos por parte de la prensa europea y norteamericana que en Guanajuato fue premiada con una lluvia de flores y la recitación de don Agustín Lanuza.

En otro ámbito se realizó una importante intervención en el viejo hospital cárcel de Belén para adecuarlo a las necesidades de su época. Y para cerrar las efemérides de aquel 1922 la mayor parte de los operarios de la negociación minera “El Cubo Mines Co” que ya enfrentaban serias diferencias con la parte patronal.

Fueron estos algunos de los acontecimientos más destacados de aquel 1922 año que puede marcar el inicio de la resurrección de Guanajuato a una etapa de paz, aunque las dificultades económicas se mantuvieron todavía por unas décadas.

J.E.V.A.15 enero 2022

Por Juan Ma J

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