*Proponen fortalecer la sanidad y conservación de ejemplares en los 46 municipios de Guanajuato
*Algunos tienen muérdago, paxtle o son dañados por insectos descortezadores

En el jardín El Cantador hay varios árboles secos.
Es necesario establecer el cuidado del arbolado en el estado de Guanajuato y no solo limitarlo a la reforestación, sino que incluya la conservación de los ejemplares existentes.
Esto fue manifestado por la legisladora Isabel Ortiz Mantilla durante la sesión de la Diputación Permanente en la que presentó una propuesta de punto de acuerdo que busca exhortar a los 46 ayuntamientos del Estado para que implementen o fortalezcan acciones permanentes para la sanidad y conservación del arbolado.
Debe haber acciones orientadas a la revisión periódica de su condición fitosanitaria, la identificación y atención oportuna de plagas, enfermedades y otros agentes que puedan provocar su debilitamiento, deterioro o pérdida, con especial atención a la presencia de muérdago, paxtle, así como insectos descortezadores, defoliadores y barrenadores.
Aquí en el municipio de Guanajuato, en la zona de Marfil se tienen varios árboles que tienen años con el problema de muérdago, pero las autoridades municipales no han realizado ninguna acción para atender esta problemática.
La propuesta sugiere contar con un diagnóstico, atención, monitoreo y prevención, conservación y reposición, y para lograrlo, los municipios podrán fortalecer la coordinación técnica con las autoridades estatales y federales competentes, instituciones de educación superior y centros de investigación, particularmente cuando la identificación del agente causal o la determinación de las medidas de manejo requiera conocimiento especializado.
Ortiz Mantilla señaló que los árboles son parte fundamental de la infraestructura ambiental de las ciudades y comunidades, pues contribuyen a reducir temperaturas, captar agua de lluvia, mejorar la calidad del aire y conservar la biodiversidad.
Explicó que problemas como el muérdago, paxtle, insectos descortezadores, defoliadores y barrenadores, además de enfermedades y factores ambientales, pueden debilitar progresivamente al arbolado. En ese sentido, precisó que es necesario pasar de una atención reactiva a una estrategia permanente de prevención, diagnóstico, saneamiento, monitoreo y reposición.
La propuesta contempla cuatro líneas de acción: identificar, sanar, proteger y replantar. Entre ellas se plantea realizar diagnósticos periódicos, elaborar registros del arbolado afectado, efectuar podas sanitarias con criterios técnicos, capacitar al personal municipal, establecer mecanismos de seguimiento y promover la participación ciudadana en el reporte de árboles enfermos o que representen algún riesgo.
Se consideró indispensable que, antes de retirar un árbol, exista una valoración técnica que determine si representa un riesgo o si su recuperación no es viable. En caso de reposición, propusieron considerar las condiciones de suelo, disponibilidad de agua, infraestructura cercana y especies adecuadas para cada región.
Las acciones deben realizarse con el acompañamiento de autoridades estatales y federales, instituciones de educación superior y centros de investigación, particularmente cuando se requiera conocimiento especializado para identificar plagas o determinar el tratamiento adecuado.
La información generada por los municipios permitiría construir un diagnóstico estatal sobre la condición del arbolado y orientar de mejor manera los recursos y acciones de conservación.
La propuesta fue turnada a la Comisión de Desarrollo Urbano y Obra Pública para su estudio y dictamen.

