*La institución debe informar el número de pacientes afectados por interrupciones del servicio de radioterapia
*Legisladora pide garantizar continuidad de tratamientos

Hay deficiencias en el servicio a afiliados.
La diputada local Angélica Casillas Martínez exigió al Instituto Mexicano del Seguro Social que sean empáticos con las personas que padecen cáncer, y a que mejore su infraestructura y atención para la derechohabiencia en el estado de Guanajuato.
Durante su participación en la Diputación Permanente del Congreso Local, la representante popular propuso enviar un exhorto al IMSS para que informe el número de pacientes afectados por las interrupciones del servicio de radioterapia en la Clínica T-1 de León.
Además, el Seguro Social debe informar lo referente a las sesiones diferidas y recuperadas, los tiempos de espera, el estado operativo de los equipos y las medidas adoptadas para garantizar la continuidad de los tratamientos.
Casillas Martínez apuntó que la Institución médica debe adoptar las medidas necesarias para garantizar la continuidad y oportunidad de los tratamientos de radioterapia, priorizando a las personas que hayan sufrido interrupciones; establezca protocolos de contingencia que permitan la redistribución, referencia de pacientes y alternativas para enfrentar posibles contingencias.
También debe fortalecer el mantenimiento preventivo y correctivo de los equipos, así como la capacidad instalada frente a la demanda existente.
Durante los últimos años, la atención del cáncer en las instituciones federales de salud ha enfrentado problemas recurrentes de oportunidad, continuidad, disponibilidad de medicamentos, capacidad instalada y acceso a servicios especializados, enfatizó la legisladora guanajuatense.
Refirió que uno de los dos equipos de radioterapia de la Unidad de Oncología de la Clínica T-1 del IMSS en León permaneció fuera de servicio durante al menos dos semanas, con afectaciones para decenas de pacientes cuyas sesiones fueron interrumpidas.
Además, se tienen en existencia listas de espera antes de iniciar las sesiones y el traslado de pacientes desde otros municipios puede resultar infructuoso cuando las cancelaciones se conocen después de llegar a la unidad.
Agregó que la interrupción de la radioterapia no equivale a la cancelación ordinaria de una consulta, debido a que la dosis total, su fraccionamiento y la duración del tratamiento responden a una planificación clínica específica, por lo que la suspensión de sesiones debe atenderse bajo valoración médica, considerando las condiciones clínicas de cada paciente y evitando demoras que carezcan de justificación clínica.
Finalmente, Casillas Martínez señaló que la reparación del equipo atiende la contingencia inmediata, pero no resuelve por sí misma el rezago acumulado ni la presión que las sesiones diferidas pueden generar sobre quienes esperan iniciar tratamiento.
La iniciativa fue turnada a la Comisión de Salud Pública para su estudio y dictamen.

