*En 2015 el Papa Francisco promovió la Jornada Mundial con la fiesta de Santa Josefina Bakhita
*En 2013 la ONU decretó el 30 de julio como Día Mundial contra la Trata de Personas
*Actualmente más de 12 millones de personas en el orbe son víctimas de este delito

La iglesia hace el llamado a la reflexión.
El 8 de febrero de cada año se celebra la Jornada mundial de la oración y reflexión contra la trata de personas, que este 2026 tiene por lema “La paz comienza con la dignidad: una llamada global a poner fin a la trata de personas”.
Esta jornada mundial fue promovida por el Papa Francisco en 2015 y tiene lugar en la fiesta de Santa Josefina Bakhita, la santa africana que padeció la esclavitud durante gran parte de su vida.
Hay que precisar que, en 2013, la Asamblea General de la ONU decretó el 30 de julio como Día Mundial contra la Trata de Personas, con la clara intención de concienciar a las personas y sobre todo a los gobiernos, acerca de la grave problemática que ha acarreado la expansión de este delito a nivel mundial.
¿En qué consiste la trata de personas?
La trata de personas es considerada uno de los más graves delitos de violación a los derechos humanos, y es catalogada un símbolo moderno de esclavitud del siglo XXI, mediante la cual las personas son privadas de su libertad y derechos por parte de terceras personas.
Son sometidas contra su voluntad a situaciones de explotación sexual y laboral, trabajos forzados, servidumbre doméstica, extracción de órganos, mendicidad, entre otras modalidades.
Se estima que aproximadamente el 30% de las víctimas de la trata de personas son niños y el otro 70% son mujeres y niñas. Los primeros en la mayoría de los casos se usan para realizar trabajos forzosos en situaciones precarias, mientras que las mujeres y niñas son explotadas sexualmente desde muy temprana edad.
Esto sin contar aquellos casos relacionados con los comerciantes de órganos del mercado negro, o que se vinculan con otros hechos delictivos como el tráfico de drogas.
Actualmente, más de 12 millones de personas a nivel mundial son víctimas de este delito. Existen aproximadamente 500 rutas de tráfico de personas y tan solo 32 de ellas se encuentran en Iberoamérica.

El peligro del internet
Unido a ello se resalta el gran peligro potencial que ha originado el Internet y las redes sociales, donde las traficantes tienden puentes de forma anónima con posibles víctimas, atrayéndolas hacia su red de contrabando humano.
Grupos susceptibles de ser víctimas de la Trata de Personas
Según informes emitidos por la Organización de las Naciones Unidas, los grupos humanos que tienden a padecer este tipo de hecho delictivo son los desplazados, es decir, personas que han tenido que abandonar su país de origen, por culpa de un conflicto armado o situación política que los impulsa a emigrar o pedir refugio a otra nación.
Allí, donde hay grandes corrientes migratorias es donde la ONU ha orientado los mayores esfuerzos para luchar contra la trata de personas, realizando los más grandes eventos cada 30 de julio.
La celebración a Santa Josegina Bakhita
Por otra parte, cada 8 de febrero se celebra a Santa Josefina Bakhita, la “Madre Morena”, ícono del catolicismo africano.
Cada 8 de febrero celebramos la fiesta de Santa Josefina Bakhita, religiosa africana conocida como la “Madre moretta” [Madre morena], en alusión al color de su piel. Ella nació en Darfur (Sudán) y se nacionalizó italiana.
Josefina vivió en carne propia los horrores de la esclavitud durante gran parte de su vida. El nombre “Bakhita”, que quiere decir ‘afortunada’ en árabe, se lo pusieron quienes traficaron con ella cuando tenía entre 7 o 9 años, mientras que “Giuseppina”, Josefina, lo recibió doce años más tarde, al momento de ser bautizada.
En la fiesta de Santa Josefina Bakhita, quien conoció el horror de la esclavitud y la luz de la libertad, se alza la voz por los millones de hombres, mujeres y niños que aún viven privados de su dignidad.
La trata de personas, este crimen silencioso afecta a los más vulnerables a través de la explotación laboral, sexual, el tráfico de órganos y otros y no podemos ser indiferentes.
