*Miles de peregrinos han acudido a su santuario
*La tradición en los hogares es que hoy se comparten los tamales

Festejan a la Virgen de San Juan.
Hoy en el santuario de San Juan de los Lagos, en el estado de Jalisco, miles de peregrinos participan en las diferentes misas que durante el día se celebran para venerar a la Virgen de San Juan, en este día de la Candelaria.
Durante casi todo el mes de enero gran cantidad de peregrinaciones llegaron a este Santuario procedentes de todo el país, para agradecer a la Virgen los favores recibidos y pedir por la salud de familiares y amigos, principalmente.
En el estado de Guanajuato se recibieron a varios contingentes de peregrinos, muchos de los cuales pasaron caminando, otros en bicicletas o en sus automóviles con rumbo a San Juan de los Lagos.
Para ello, se contó con el respaldo de personal de Protección Civil de diferentes municipios y de la corporación del estado.
Por otra parte, hay una tradición este dos de febrero, cuando las personas a las que les tocó el niño Dios en la rosca de reyes del pasado seis de enero, tienen que pagar los tamales.

Hoy se pagan los tamales.
Cada 2 de febrero, en millones de casas mexicanas, el vapor de los tamales llena la cocina mientras un Niño Dios pasa de brazos en brazos para ser vestido. Lo que parece una costumbre cotidiana tiene en realidad siglos de historia y simbolismo.
El Día de la Candelaria tiene su origen en la tradición cristiana y conmemora la presentación del niño Jesús en el templo, cuarenta días después de su nacimiento. Según la ley judía, este era el momento en que María cumplía el rito de purificación y el niño era ofrecido a Dios. De ahí el nombre de la festividad: Candelaria, por las velas bendecidas que simbolizan a Cristo como luz del mundo.
La celebración llegó a México en el siglo XVI con la evangelización, pero aquí se transformó. Las velas se mezclaron con el maíz, el alimento sagrado de los pueblos originarios, y los rituales cristianos dialogaron con antiguas fiestas agrícolas dedicadas al inicio del ciclo de siembra.

Así, los tamales se volvieron protagonistas. No solo por tradición, sino porque representan comunidad, trabajo colectivo y abundancia. Vestir al Niño Dios, llevarlo al templo y compartir la comida no es un simple gesto religioso: es una forma de cerrar un ciclo que empezó el 6 de enero y de reunir a la familia alrededor de la mesa.
El Día de la Candelaria no es solo una fecha del calendario.
Es una herencia donde fe, maíz e historia se siguen encontrando cada año.
Cada 2 febrero se celebra la fiesta de la Presentación del Señor en el templo
Santa María y San José llevan a Jesús recién nacido al templo, lugar sagrado, casa de Dios. La presentación del hijo primogénito equivale a su “consagración”, es un acto de agradecimiento por el don recibido de manos del Creador, fuente de la vida.
En el templo se produce el encuentro de la Sagrada Familia -Jesús, María y José- con dos ancianos, fieles cumplidores de la ley de Dios: Simeón y Ana. Aquel sencillo acontecimiento encierra un profundo simbolismo cristiano: es el abrazo del Señor con su pueblo, quienes aguardan al Mesías. Por eso la liturgia canta: “Tú eres, Señor, la luz que alumbra a las naciones y la gloria de tu pueblo, Israel” (Aclamación antes del Evangelio, Lc 2, 32).

