*Este embalse de ornato se encuentra en total abandono
*Fue construida para aliviar la terrible escasez de agua que había en Guanajuato en el siglo XVIII

A su máxima capacidad, pero con algas marinas.
Texto y fotos: Carlos Paul Bustamante Vázquez
Hace semanas celebramos las fiestas de San Juan y Presa de la Olla y todos nos reunimos en las inmediaciones del embalse donde hace poco tuvimos la tradicional apertura donde las últimas lluvias que se han tenido gracias a Dios la presa se llenó rápidamente.
Hablaremos en esta ocasión de la llamada presa chica o San Renovato que se encuentra atrás del jardín de las Acacias que fue edificada con el propósito de aliviar la terrible escasez de agua que sacudía a la ciudad de Guanajuato en el siglo XVIII, la presa de San Renovato o presa chica, como también es llamada se ha convertido en uno más de los atractivos con que cuenta la capital del Estado.
Su construcción dio comienzo en 1849, vendría en ese momento a satisfacer la carencia de tan vital líquido que padecía la población y se atendía con ello la propuesta que D. Marcelino Rocha hiciera al ayuntamiento el 14 de julio de 1832, de introducir el agua por medio de cañerías a la ciudad, con el compromiso de construir la presa de San Renovato y realizar el levantamiento de la cortina de la presa de la Olla.
Muchos años pasaron para que el ayuntamiento diera una respuesta favorable al constructor. Sería hasta el 3 de diciembre de 1849 cuando se colocó la primera piedra de la presa de San Renovato en la cañada del mismo nombre ubicada justamente atrás de la presa de la Olla, al tiempo que se iniciaron en esta las obras en la cortina con el fin de captar más agua.
Así mismo se iniciaba la construcción de doce fuentes o depósitos en lugares estratégicos de la ciudad para la distribución del agua de la presa de la Olla a través de cañerías, misma que se vendería a seis centavos los 200 cuartillos, un poco más barata a los aguadores para que ellos la vendieran, y regalada a la cárcel y al hospital.
Dichas acciones estuvieron avaladas con la firma de una escritura pública entre D. Marcelino Rocha y el Ayuntamiento del entonces Real de Minas Santa Fe de Guanajuato.

El 1 de enero de 1850 don Marcelino Rocha recibió la concesión por 20 años para distribuir el agua, prorrogándose por diez años más está autorización al ver las autoridades el beneficio que tuvieron los ciudadanos.
En abril de 1852 quedó concluida la presa de San Renovato, sin embargo, al llenarse por vez primera este vaso de captación fue preciso vaciarlo para construir un robusto contra cimiento en la parte interior debido a que el calicanto y estuvo a punto de ser derribado por el agua. Esta obra estuvo a cargo del arquitecto D. Lorenzo Hidalga.

Desde entonces la belleza de la presa de San Renovato es muy admirada por la majestuosidad montañosa que la rodea y que es apreciada desde las columnas que flaquean la cortina, además de la singular pasarela que sobre el muro de la compuerta está adornada con varios nichos con estampas pintorescas de la ciudad, que son de la autoría de D. Manuel Leal, realizados en azulejos donde destaca el emblema del escudo de Santa Fe y Real de Minas de Guanajuato.
Este atractivo panorama se remata con el jardín de las Acacias donde se admiran majestuosas una serpiente y un cocodrilo hechos de piedra. Para acceder a la presa de San Renovato en ambos lados cuenta con unas escalinatas.
Sus dignificaciones
Sin embargo, a través del tiempo ha tenido varias remodelaciones por las autoridades municipales, entre ellas, en las administraciones de Eduardo Romero Hicks (2006-2009) donde dispuso que la presa de San Renovato convertirla en una playa artificial y hasta se puso arena alrededor del embalse.
Después se hicieron estudios por parte de la UG del agua y se llegó a la conclusión de que el agua estaba demasiado contaminada debido al mineral arrojado de las compañías mineras y solo se pudo hacer un asoleadero, luego vinieron unas fuertes lluvias a principios de 2010 causando el desbordamiento del embalse arrastrando toda la arena de playa que habían puesto quedando muchos meses abandonada.
Nicéforo Guerrero Reynoso que era el alcalde de Guanajuato puso manos a la obra en las presas y comenzó primero con la restauración de la cortina de la presa de la Olla, además de desazolvarla y en el caso de la presa chica o San Renovato y dentro de los festejos del Bicentenario reforzó las orillas de la presa con rejas para evitar que la gente se meta a nadar y enmallar, además de plantar árboles y plantas nativas de la ciudad convirtiéndolo como “Parque Ecológico Bicentenario”.
Además de construir andadores, señalética y contenedores de basura y ciclovías para paseos en bicicleta y levantar las áreas de asadores para las familias que llegan los domingos para la carne asada.
En las pasadas celebraciones hicimos un recorrido en ambos embalses y es una pena que hay mucha basura en ellas además del crecimiento de las algas acuáticas siendo dañina y la presa de San Renovato luce sucia, llena de basura y el área de asadores lucen sucias y vandalizadas y la falta de vigilancia es evidente y de alumbrado público siendo muy peligroso para la gente que asiste a caminar por las tardes y a merced de los ladrones.
Ya se oyen ruidos de los próximos candidatos a la alcaldía local y el tema del paseo de la presa será evidente, pero a la hora de la práctica queda en un ya veremos mientras tanto las presas lucen deslucidas y en el abandono, sin embargo, no pierde su encaro que la sigue haciendo uno de los atractivos para turistas y residentes.

