*Se mantiene viva la tradición de la “guerra de guerrillas”, a 92 años de la primera representación
*Truenan una vez los cañones y los rifles en la sierra de Guanajuato

Preparan armas para la confrontación.
La tradición de los habitantes de la sierra de Santa Rosa de Lima sigue presente. Ayer se llevó a cabo nuevamente la “guerra de guerrillas” entre los indios tejocoteros contra el ejército invasor español.
Los pequeños cañones y los hechizos rifles utilizados en la batalla por los indios de la sierra para defender su territorio cimbraron la calle principal de esta comunidad minera en el más grande pulmón que tiene la capital del estado.
Las bajas temperaturas registradas desde la noche del sábado producto de las permanentes lloviznas registradas en este territorio, no impidió que el domingo acudiera una gran cantidad de habitantes de la región, e inclusive de visitantes de la capital del estado para presenciar esta representación.
Estos eventos corresponden a la conmemoración del día de la Independencia de México, en el que, a su muy peculiar enfoque, organizan el día del Grito un día antes y el domingo la batalla entre los dos bandos.
Esta tradición, de acuerdo a datos históricos se remonta al siglo XIX donde el 17 de septiembre de 1864 los habitantes de la Sierra de Santa Rosa recibían una visita muy importante, venía el Emperador Maximiliano de Habsburgo luego de dar el grito de Independencia en el municipio de Dolores Hidalgo llegaba a ese pueblo para descansar unas horas.

Se alistan los indios tejocoteros.
Los vecinos encabezados por Eduviges Betancourt montaron una escenificación del episodio ocurrido en 1810 cuando el cura Miguel Hidalgo se levantó en armas para luchar contra el mal gobierno español. Algunos habitantes se vistieron de “españoles” y otros escenificaban a los “indios tejocoteros” para sostener una “guerrilla” que culmina con “la quema de la Alhóndiga”.
A partir de 1864 los habitantes de Santa Rosa adoptaron está festividad que acordaron celebrar cada año, el segundo domingo de octubre, y aunque pareció quedar en el olvido allá por los tiempos de la Revolución, don Tomás Ulloa la rescató en 1934 y desde esa fecha se realiza año con año.
A este espectáculo de “las guerrillas” se unen los turistas que cada año llegan a la calle principal de esta comunidad para presenciar las el combate bélico entre los “españoles” y los indomables “indios tejocoteros”.

