*“Aún hay otras Alhóndigas por incendiar”
*Este lunes desfile para conmemorar la toma del Castillo de Granaditas
*El país, actualmente, no pasa los mejores momentos, pero la ciudadanía está despertando nuevamente

El Pípila quema la puerta del Castillo de Granaditas. Imagen cortesía.
Guanajuato.– Al mediodía de aquel 28 de septiembre de 1810 entraron a Guanajuato las tropas insurgentes. Eran más de 20 mil hombres al mando de Miguel Hidalgo y Costilla, ejército compuesto en su mayor parte de indios armados de hondas, flechas y unas cuantas armas de fuego; la caballería estaba integrada de rancheros con lanzas, espadas y machetes y los soldados del Regimiento de la Reina y la Infantería del Provincial de Celaya, dicen los historiadores.
Previamente, desde la Hacienda de Burras Miguel Hidalgo había enviado cartas al intendente Juan Antonio de Riaño y Bárcena pidiéndole la rendición de la plaza; sin embargo, Riaño lo desestimó, primero, no reconociendo autoridad alguna al iniciador del movimiento independentista y, segundo, rechazando la rendición: “mi deber es pelear como soldado cuyo noble sentimiento anima a cuantos me rodean en la presente ocasión…”.

Al conocer el levantamiento armado, Riaño ya se había encerrado en la Alhóndiga, construida del 5 de enero de 1798 al 7 de noviembre de 1809 por el propio intendente como almacén de granos ante la amenaza de sequías y de malas cosechas que ocasionaran hambrunas, como ya había sucedido años antes. Ahora le servía de fortín a lo que se sumaron los peninsulares llevando valores, documentos, víveres y armas para repeler a los insurgentes.
Llegaron las tropas de Hidalgo y comenzó el asedio.
“Una vez que dio comienzo el combate la lucha fue pavorosa. A las puertas de la Alhóndiga murió Riaño de certero balazo que le disparó un cabo del Regimiento de Celaya”. Vino el caos. Los defensores del bastión, al conocer la muerte de Riaño, cerraron a piedra y lodo las macizas puertas tornándose la batalla más violenta”…
Cuentan que fue un hombre, con una losa en la espalda para protegerse, conocido como Juan José de Los Reyes Martínez alias El Pípila (Lucas Alamán, sin embargo, niega la existencia de este personaje), quien incendió la puerta de la Alhóndiga que al quedar convertid en cenizas, los insurgentes pudieron ingresar y provocar una matazón. “Terrible fue la matanza que siguió a la captura del Castillo. Luego vino el incontenible y desenfrenado saqueo. La chusma guanajuatense, campesinos y mineros, asaltaban casas, comercios de los españoles apoderándose de riquezas, mobiliario e indumentaria de los acaudalados europeos. Narra la Historia.

En el interior del Castillo no hubo piedad para los españoles. Todos perecieron.
En la actualidad el país, los mexicanos, no pasan por los mejores momentos. Amenaza la dictadura. Crece la censura. La libertad de expresión está en riesgo. Hay persecución política. Aumentan las desapariciones. La Violencia está a todo lo que da pese a que minimizan el número de homicidios de alto impacto. No hay paz ni tranquilidad. Y la economía cada vez está peor.
Precisamente para recordar ese hecho histórico, este lunes 28 de septiembre se conmemora el 216 aniversario de la Toma de la Alhóndiga de Granaditas con un desfile cívico-militar que recorrerá las calles de la capital, para luego realizar una ceremonia en el patio del emblemático Castillo de Granaditas para la renovación del Fuego Simbólico de la libertad.
En dicho desfile participan contingentes escolares, dependencias públicas, integrantes de los 46 ayuntamientos, fuerzas policiales de los municipios, cuerpos de emergencia, elementos del Ejército Mexicano y de la Guardia Nacional y la Cabalgata Charra que porta el Fuego Simbólico de la Libertad. (Con información del portal Aconteceres)

